Ir al contenido principal
Volver al blog
Stablecoins y dinero61 min de lectura

¿Qué es el dinero y por qué importa?

El dinero es confianza que viaja. De las fichas de cebada al oro, el crédito bancario y Bitcoin: quién lleva el registro y por qué importa.

En esta página

En una pequeña isla del Pacífico, una piedra que nadie había visto desde hacía generaciones seguía contando como la riqueza de una familia. Descansaba en el fondo del mar. Todos coincidían en que valía algo, y todos sabían de quién era.

Este ensayo empieza ahí y sigue la misma pregunta desde las primeras fichas de arcilla hasta Bitcoin: ¿qué hace que la gente confíe en algo lo suficiente como para llamarlo dinero? Al final, sabrás mirar cualquier forma de dinero, una moneda, un saldo bancario, una stablecoin o Bitcoin, y hacerte las dos preguntas que la explican.

Prólogo. ¿Por qué puede valer algo una piedra que nadie ve?

  • Memoria

En Yap, en el Pacífico occidental, el dinero más valioso fue durante mucho tiempo la piedra. Los isleños extraían grandes discos de caliza, llamados RaiDiscos de caliza extraídos en Palau y llevados hasta Yap; los mayores eran más altos que una persona., en las islas de Palau, y los llevaban a casa cruzando el océano abierto. Algunos eran más altos que una persona. Pesaban demasiado para llevarlos al mercado, así que casi siempre se quedaban donde estaban. Cuando uno cambiaba de dueño, nadie lo movía. El pueblo simplemente recordaba quién era ahora su propietario.

Una historia de Yap, recogida por el antropólogo William Henry Furness en 1910, va más lejos. Una gran piedra cayó por la borda durante el viaje de regreso y se hundió. Nadie vivo la había visto nunca. Aun así, siguió funcionando como dinero, porque todos aceptaban que existía y sabían de quién era.

Es una leyenda, y quizá sea la descripción más exacta del dinero que existe. La piedra no valía por el material del que estaba hecha. Valía porque un grupo de personas compartía un recuerdo sobre ella, y confiaba en ese recuerdo lo suficiente como para saldar sus deudas con él.

Quédate con esa imagen. Cada forma de dinero de este ensayo, de la cebada al oro, de los saldos bancarios a Bitcoin, responde a las mismas dos preguntas que el pueblo de Yap respondió con una piedra: ¿quién guarda la memoria de lo que cada uno debe, y por qué deberíamos creerle los demás?

Para seguir esas preguntas, miraremos el dinero a través de cuatro lentes que vuelven a lo largo del ensayo:

  • Memoria: quién lleva el registro.
  • Alcance: hasta dónde, y durante cuánto tiempo, puede viajar la confianza.
  • Poder: quién escribe las reglas, y quién puede quitarte el dinero.
  • Valor: si el dinero es algo para guardar o algo para gastar.
En resumen

El dinero no es una cosa. Es una memoria compartida de quién debe qué, y la promesa de que esa memoria será respetada.

A continuaciónLa piedra nunca fue lo importante. La memoria, sí. Entonces, ¿dónde pusieron por escrito esa memoria por primera vez?

Parte I

Cuando una promesa se vuelve objeto

Punto de partida: una piedra que solo valía algo porque un pueblo la recordaba.

  1. ¿Cómo se convirtió un saco de cebada en un signo?
  2. Antes de las monedas, ¿trueque o deuda?
  3. ¿Por qué ganado, conchas y metal?

¿Cómo se convirtió un saco de cebada en un signo?

  • Memoria
  • Valor

Mucho antes de las monedas, antes de los alfabetos, antes de que nadie escribiera un poema o una ley, la gente de Oriente Próximo ya contaba grano.

La agricultura cambió la aritmética de la vida. Un pueblo que cultiva más cebada de la que come tiene un excedente, y un excedente plantea preguntas que una banda de cazadores nunca se hace. ¿Quién aportó qué al granero común? ¿A quién se le debe una parte en la cosecha? ¿Cuánto queda para los meses de escasez? Unas pocas familias pueden llevar esa cuenta de memoria. Una ciudad, no.

La respuesta, según la arqueóloga Denise Schmandt-Besserat, fue un puñado de arcilla. Desde alrededor del 8000 a. C., en yacimientos de todo Oriente Próximo se usaban pequeñas fichas modeladas, y cada forma representaba una unidad de un bien concreto. Según su interpretación, un cono equivalía a una pequeña medida de grano, una esfera a una medida mayor, un ovoide a una jarra de aceite. Para dejar constancia de que una familia había entregado tres pequeñas medidas de cebada, se guardaban tres conos.

8000 a. C.3500 a. C.3200 a. C.3100 a. C.3000 a. C.Fichasuna forma, un bienSobre selladofichas dentro,marcas fueraTablilla impresael cono deja una cuña,la esfera un círculoPictograma33 jarras: 3 decenas,3 unidades, 1 jarraSonidosla escritura saledel registroconoesferajarra de aceiteJARRACEBADANÚMERO ABSTRACTO
La secuencia propuesta por Denise Schmandt-Besserat. El cuarto paso es el salto: el número se separa de la cosa contada y cualquier cosa puede contarse. Fechas aproximadas; las primeras etapas se debaten.

Entre el 3500 y el 3300 a. C., aproximadamente, los contables empezaron a sellar las fichas dentro de bolas huecas de arcilla, para que nadie pudiera añadir ni quitar ninguna. Eso creaba un problema: para comprobar el contenido había que romper la bola. Así que presionaban las fichas contra el exterior del sobre antes de sellarlo. El veredicto de Schmandt-Besserat es sencillo: «Estas marcas fueron los primeros signos de escritura».

Una vez que las marcas estaban por fuera, las fichas del interior sobraban. Hacia el 3200 a. C., los escribas presionaban las formas directamente sobre tablillas planas de arcilla: un cono dejaba una cuña, una esfera dejaba un círculo. Hacia el 3100 a. C. llegó el paso decisivo. En lugar de imprimir una ficha, un escriba trazaba un dibujo con un punzón: una espiga de cebada, una jarra de aceite. Y la cantidad se separó de la cosa contada. Treinta y tres jarras de aceite ya no eran treinta y tres marcas con forma de jarra. Eran tres círculos que significaban decenas, tres cuñas que significaban unidades y una jarra dibujada. Según Schmandt-Besserat, el número se había vuelto abstracto, libre para contar cualquier cosa. Otros especialistas señalan que los escribas seguían usando sistemas de conteo distintos según los bienes, y que los números plenamente abstractos llegaron después.

Otros signos siguieron la misma lógica. En las listas de raciones, una cabeza humana junto a un cuenco significaba una ración para comer. El signo de la cebada parecía una espiga.

El mayor archivo de estas primeras tablillas procede de Uruk, en el sur del actual Irak, una ciudad que quizá llegó a albergar a 40.000 personas. Se conservan unas 5.000 tablillas ProtocuneiformeLa etapa más antigua de la escritura mesopotámica, de hacia el 3350 al 3000 a. C.: signos impresos o dibujados en la arcilla. de entre el 3350 y el 3000 a. C., aproximadamente. Como señala el asiriólogo Robert Englund, las cifras que suelen citarse son medias: un 85 % de tablillas administrativas y un 15 % de listas léxicas, las listas de palabras con las que los escribas aprendían su oficio. En el estrato más antiguo, menos del 1 % son algo distinto de cuentas. Registran raciones de grano, cerveza y pan contadas en meses de 30 días, ganado clasificado por edad y trabajadores dependientes.

85 %de las tablillas protocuneiformes de Uruk son cuentas administrativas, de media. En el estrato más antiguo, menos del 1 % son otra cosa.

Una tablilla se ha hecho famosa. Registra unos 135.000 litros de cebada que debían entregarse a lo largo de 37 meses al funcionario a cargo de una cervecería del templo, y lleva un signo que se lee Kushim. A veces se dice que es el primer nombre registrado de un ser humano. Los especialistas son más prudentes: Kushim pudo ser una persona, un cargo o una institución. En cualquier caso, uno de los nombres más antiguos que conocemos figura en un recibo.

¿Nació entonces la escritura de la contabilidad? En Mesopotamia, las pruebas apuntan en esa dirección, e incluso los críticos de Schmandt-Besserat aceptan que la escritura cuneiforme empezó con signos numéricos. Su cadena completa, de las fichas del 8000 a. C. a la escritura, es más discutida. Algunos especialistas le han reprochado interpretar en exceso las formas, y estudios más recientes se preguntan si algunas de las primeras «fichas» servían siquiera para contar. Además, la escritura se inventó más de una vez. En China, los textos más antiguos, los huesos oraculares de hacia el 1250 al 1050 a. C., registran adivinaciones, no grano. Los incas, por su parte, gestionaron los impuestos y censos de un imperio con cuerdas anudadas, los quipus, sin escritura en nuestro sentido.

La conclusión prudente sigue siendo llamativa. En Mesopotamia, uno de los primeros lugares donde apareció la escritura, apareció para llevar la cuenta de lo que la gente se debía. Allí, antes de escribir sobre sus dioses, sus reyes o sus historias, los seres humanos escribieron sus deudas.

Para ir más lejos · 2 min¿Es sólida la teoría de las fichas?El debate entre especialistasDesplegarPlegar

Incluso los críticos de Schmandt-Besserat aceptan el final de su secuencia. Entre el 3500 y el 3300 a. C., aproximadamente, las bolas de arcilla selladas llevan por fuera las impresiones de las fichas que contienen, y esas marcas se parecen a los primeros signos numéricos. La escritura cuneiforme sí empezó con números.

Lo que sigue en discusión es el principio: una línea ininterrumpida desde el 8000 a. C., y la interpretación de cada forma. Un estudio de 2019 sobre casi 3.000 objetos neolíticos, completado con los datos publicados de otros 56 yacimientos, se preguntó si muchas de las primeras «fichas» servían siquiera para contar, o si eran herramientas con otros usos.

La escritura también se inventó en otros lugares por otras razones. Los huesos oraculares de China registran adivinaciones, y los textos más antiguos de Mesoamérica registran calendarios y gobernantes. La contabilidad explica la primera escritura de Mesopotamia, no todos los sistemas de escritura.

Fuentes: Robert Englund (2004); Lucy Bennison-Chapman (2019).

En resumen

El dinero y la escritura nacieron de la misma necesidad: recordar obligaciones más allá de lo que cabe en una memoria humana. Contar cebada nos dio los signos, y después números escritos aparte de las cosas contadas.

A continuaciónSi el primer dinero fue un registro de deudas, ¿qué pasa con la historia que casi todos aprendimos en la escuela, la del trueque?

Antes de las monedas, ¿trueque o deuda?

  • Memoria
  • Valor

La mayoría aprendimos una historia ordenada. Primero la gente hacía trueque: mis zapatos por tu trigo. El trueque era torpe, porque el zapatero tenía que encontrar a un agricultor que quisiera zapatos en ese mismo momento. Así que la gente se puso de acuerdo en una mercancía que todos aceptaban, y nació el dinero. Adam Smith popularizó esa historia en 1776.

Es difícil encontrarla en los registros. En 1985, la antropóloga de Cambridge Caroline Humphrey escribió: «Nunca se ha descrito ningún ejemplo de una economía de trueque, pura y simple, y menos aún el surgimiento del dinero a partir de ella; toda la etnografía disponible sugiere que nunca ha existido tal cosa». David Graeber construyó un libro sobre esa idea, Debt: The First 5,000 Years (2011): primero vino el crédito, y las monedas miles de años después.

Mesopotamia encaja con ese relato. El valor se medía en plata y en cebada. En el periodo de Ur III, hacia el siglo XXI a. C., la equivalencia oficial era de un SicloUna unidad de peso, unos 8,3 gramos de plata, que servía para valorar bienes mucho antes de que existieran las monedas., unos 8,3 gramos, por un gur de cebada, unos 300 litros. La plata era la vara de medir con la que se valoraban «todas las mercancías», pero una deuda podía contarse en plata sin que un solo gramo de plata cambiara de manos. La gente debía, se le debía, y los escribas llevaban la cuenta. Las leyes de Eshnunna y de Hammurabi, de los siglos XIX y XVIII a. C., llegaron a fijar tipos de interés estándar: un 20 % anual sobre la plata y un 33,3 % sobre la cebada. El dinero, dicho de otro modo, fue primero una unidad de cuenta y un registro de deudas, y solo después una cosa en la mano.

El debate no está cerrado, y la otra parte merece que se la escuche. El economista George Selgin señala que la falta de pruebas de economías de trueque no es una prueba contra Smith, y que el crédito simple solo funciona entre personas que tratan entre sí una y otra vez. Esa es la clave, y permite que ambas partes tengan razón. Dentro de una comunidad, donde todos se conocen, las obligaciones pueden recordarse y saldarse más tarde. Entre desconocidos, que quizá no vuelvan a verse nunca, esa memoria falta, y algo tiene que llenar el hueco.

Los antropólogos que siguieron a Humphrey añadieron una observación más que importará más adelante en este ensayo: donde hoy domina el trueque, rara vez es entre personas que nunca tuvieron dinero. Más a menudo es entre personas que conocen el dinero pero no pueden conseguirlo ni fiarse de él, porque se ha derrumbado.

En resumen

Dentro de una comunidad, el dinero empezó siendo memoria: un registro de deudas en una unidad compartida. El trueque aparece sobre todo donde falta esa memoria, o la confianza que la sostiene.

A continuaciónLa memoria funciona dentro de un pueblo. ¿Qué pasa cuando una promesa tiene que llegar a personas que no comparten esa memoria?

¿Por qué ganado, conchas y metal?

  • Valor
  • Alcance

Si el dinero es una memoria compartida, ¿por qué tantas sociedades lo ataron a objetos?

Porque la memoria no viaja. Un pueblo puede recordar que se te debe una parte de la cosecha. Un comerciante que vive tres valles más allá, no. Un objeto puede llevar la promesa consigo.

Nuestro vocabulario todavía recuerda a los primeros candidatos. El latín pecunia, dinero, viene de pecu, ganado. La palabra inglesa fee está emparentada con el inglés antiguo feoh: ganado, bienes, dinero. En la Ilíada, Homero pone precio a las armaduras en bueyes: una de oro vale cien bueyes, una de bronce vale nueve. En China, las conchas de cauri se apreciaban bajo la dinastía Shang, desde hacia el 1600 a. C., y más tarde aparecieron imitaciones en bronce, aunque los historiadores discuten si eran verdadera moneda o bienes de prestigio. Después, China usó palas y cuchillos de bronce como dinero, antes de que los Qin estandarizaran una moneda redonda en el 221 a. C.

¿Qué hace que un objeto sirva para llevar una promesa? Los economistas enumeran un puñado de propiedades. Las veremos de cerca en la Parte III. Por ahora, fíjate en la lógica. El ganado es valioso para todos, pero difícil de dividir. Las conchas son portátiles y fáciles de contar, siempre que nadie pueda recogerlas a barcadas. El metal es duradero, divisible y difícil de falsificar, siempre que alguien garantice su peso y su pureza.

Esa última condición nos dio las monedas. Las primeras monedas que conocemos se acuñaron en Lidia y en las ciudades griegas vecinas de Jonia, en el oeste de la actual Turquía, en ElectroUna aleación de oro y plata presente de forma natural en los ríos de Lidia. La ceca real ajustaba la mezcla añadiendo plata., una aleación de oro y plata. Se encontraron noventa y tres monedas de electro muy antiguas bajo el templo de Artemisa en Éfeso, ofrendadas a finales del siglo VII a. C. Un sello sobre un trozo de metal hacía algo nuevo: permitía a un emisor, a menudo un rey, garantizar el peso por adelantado, para que los desconocidos no tuvieran que pesar y comprobar cada pieza. La moneda era una promesa con firma.

Para ir más lejos · 3 minCómo fabricaban dinero los gobernantesAcuñación, señoreaje y envilecimientoDesplegarPlegar

Una casa de la moneda convertía el metal en monedas y se quedaba con una comisión. La parte del gobernante se llamaba señoreaje. Fue la primera forma de creación de dinero con un dueño claro: quien controlaba la casa de la moneda.

Venía con una tentación. Pon menos plata en cada moneda, conserva su valor nominal, y el mismo metal paga a más soldados. Los análisis de monedas romanas muestran que la reforma de Nerón del año 64 d. C. redujo el denario de plata a alrededor de un 80 % de plata. Hacia el año 270 d. C., la principal moneda de plata del imperio solo contenía un pequeño porcentaje.

El Gran Envilecimiento inglés está documentado con precisión. De 1542 a 1551, el contenido de plata de las monedas inglesas cayó del 92,5 % al 25 %, y el beneficio neto que la Corona obtuvo de sus casas de la moneda llegó a alrededor de 1,3 millones de libras.

Los historiadores discuten los motivos. Algunos envilecimientos respondían a una escasez real de moneda fraccionaria. Otros, como el de Enrique VIII, eran una forma de financiar el Estado sin subir los impuestos.

Fuentes: Kevin Butcher y Matthew Ponting; John Munro; Thomas Sargent y François Velde.

Un mito que conviene descartar. Quizá hayas oído que la palabra salario viene de que a los soldados romanos se les pagaba en sal. Ninguna fuente antigua lo dice. Plinio el Viejo relaciona la palabra salarium con la sal, con los cargos públicos y con el servicio militar, pero nunca dice que a nadie se le pagara en sal; la historia de los sueldos en sal la añadieron los autores de diccionarios en los siglos XVIII y XIX. A los soldados romanos se les pagaba un stipendium, en monedas. La etimología puede ser cierta. La nómina en sal, no.

En resumen

Los objetos se convirtieron en dinero cuando una promesa tuvo que viajar más allá de las personas que compartían una memoria. Los mejores objetos eran aquellos de los que un grupo podía fiarse que no serían falsificados, diluidos ni multiplicados de repente.

A continuaciónLos objetos permitieron que las promesas viajaran. ¿Qué hizo posible eso entre personas que nunca se conocerían?

Parte II

Lo que el dinero hizo posible

Hasta aquí: el dinero empezó como un registro de lo que la gente se debía, y después viajó dentro de objetos en los que los desconocidos podían confiar.

  1. ¿Por qué confiamos en un desconocido con uniforme?
  2. ¿Por qué nadie puede fabricar un lápiz solo?

¿Por qué confiamos en un desconocido con uniforme?

  • Alcance

Durante la mayor parte de la historia humana, la confianza tuvo rostro. Confiabas en tu familia, tus amigos, tus vecinos, en las personas a las que habías visto cumplir su palabra. Entre amigos, nadie necesita una moneda: uno paga la cena, otro invita a la siguiente, y una cuenta aproximada de favores vive en la cabeza de todos, lo bastante precisa para confiar y lo bastante vaga para desviarse. El antropólogo Robin Dunbar sugirió, en una idea célebre, que el cerebro humano puede mantener relaciones estables con unas 150 personas. La cifra exacta se discute: un nuevo análisis de 2021 encontró un rango estadístico tan amplio, de un puñado a varios cientos, que sus autores calificaron de «inútil» precisar un único número. Pero la intuición sobrevive a la crítica. La confianza personal no se extiende a gran escala.

Y, sin embargo, hoy entregas tus ahorros a un banco cuyos empleados nunca has visto, subes a un avión pilotado por alguien a quien nunca verás y aceptas un salario pagado en billetes emitidos por una institución de otra ciudad. Confías en desconocidos a todas horas, todos los días.

El economista Paul Seabright dedicó a este enigma The Company of Strangers (2004). Los seres humanos evolucionaron en grupos pequeños y recelosos. En unos diez mil años aprendieron a cooperar con personas que nunca conocerían, e instituciones como el dinero, los precios y los bancos permitieron que los desconocidos se trataran casi como amigos.

El dinero está en el centro de ese truco, y la ciencia económica tiene una forma precisa de explicar por qué. En 1998, el economista Narayana Kocherlakota publicó un artículo titulado «Money Is Memory». Demostró que todo lo que una economía puede lograr con dinero también podría lograrlo con un registro compartido y completo de todas las transacciones pasadas de todo el mundo. Nadie tiene ese registro. El dinero ocupa su lugar. Cuando un desconocido acepta tu moneda, no necesita conocer tu historia. La moneda lleva la prueba de que alguien, en algún lugar, te dio algo de valor.

El sociólogo Anthony Giddens describió el mismo cambio desde otro ángulo. La vida moderna, sostenía, saca las relaciones de su entorno local y las extiende a través del tiempo y el espacio. Funciona gracias a lo que llamó sistemas abstractos: sistemas expertos que no podemos comprobar por nosotros mismos, y señales simbólicas que circulan entre personas que nunca se encuentran. Su principal ejemplo de señal simbólica es el dinero. Renovamos nuestra confianza en esos sistemas en lo que llamó puntos de acceso: la ventanilla del banco, la puerta de la cabina, la persona de uniforme. Un uniforme no garantiza la honradez. Es la señal de que una institución respalda a quien lo lleva, y de que a esa institución se le pueden pedir cuentas.

El comercio a larga distancia muestra hasta dónde podía llegar esa confianza prestada, mucho antes de los bancos modernos. En el siglo I, Plinio el Viejo se quejaba de que la India le sacaba al Imperio romano al menos 50 millones de sestercios al año. Los historiadores leen la cifra como retórica, no como contabilidad, pero lo cierto es que se han encontrado monedas romanas, sobre todo de plata y algunas de oro, en tesoros del sur de la India, muchos en Tamil Nadu, y un poema tamil describe barcos extranjeros que llegaban con oro y volvían con pimienta. Los mercaderes que aceptaban esas monedas no tenían motivo para preguntarse qué emperador era bueno. Confiaban en el peso del metal, fuera cual fuera el rostro acuñado: muchas de las monedas halladas allí tienen cortes hechos para comprobarlo.

Los mercaderes medievales llevaron la idea más lejos. Las casas bancarias italianas liquidaban el comercio en toda Europa con Letra de cambioUna orden escrita de pagar una suma en otro lugar o en otra fecha, que los mercaderes podían transmitir a terceros., órdenes de pago en papel que permitían a un mercader de una ciudad cobrar fondos en otra sin llevar una sola moneda por un camino peligroso. Los papeles de Francesco Datini, un mercader de Prato que murió en 1410, incluyen unos 150.000 documentos, la mayoría cartas comerciales. En buena parte del mundo musulmán y del sur de Asia, el sistema hawala movía valor entre ciudades lejanas sobre la palabra de intermediarios; el FMI lo describe como un sistema que depende «más de la confianza absoluta entre los participantes que de documentos legales».

Ya sea el portador una moneda de oro, una letra de cambio o la palabra de un intermediario, el patrón es el mismo. El dinero permite que la confianza salga del pueblo.

FamiliaAmigosAldeaCiudadImperioMUNDOCUANTO MÁS AMPLIO EL CÍRCULOMÁS DEBE CARGAR EL DINEROMundoredes de pagoun microchipImperiouna moneda acuñadarutas comercialesCiudadun registro escritoun granero del temploAldeala memoria compartidauna cosechaAmigosuna cuenta de favoresun viaje juntosFamiliano hace falta dinerouna comida compartidaEL DINERO QUE FUNCIONALO QUE PERMITE
La confianza personal se detiene en unas decenas o cientos de personas. Los amigos están justo después de la familia: lo bastante cerca para llevar de memoria una cuenta de favores, lo bastante lejos para que esa cuenta se desvíe. Cada círculo más amplio necesita un dinero que lleve la confianza sin rostro. Ilustrativo, no una secuencia que siguieran todas las sociedades.
En resumen

La confianza personal se detiene en unas pocas decenas o unos pocos cientos de personas. El dinero, y las instituciones que lo respaldan, permiten que la confianza llegue a desconocidos a través de la distancia y del tiempo.

A continuaciónConfiar en desconocidos es una cosa. Construir algo con millones de ellos es otra.

¿Por qué nadie puede fabricar un lápiz solo?

  • Alcance

En 1958, el escritor Leonard Read publicó un breve ensayo narrado por un lápiz de madera corriente. Su jactancia era sencilla: «ni una sola persona sobre la faz de esta tierra sabe cómo fabricarme». El cedro viene de un lugar, el grafito de otro, la goma de un tercero, la virola de latón de un cuarto. Millones de personas, dice el ensayo, aportan una pizca de conocimiento al lápiz, y ninguna de ellas tiene la receta completa.

Adam Smith había dicho algo parecido en 1776 con los alfileres. En un pequeño taller, escribió, la fabricación de alfileres se dividía en unas dieciocho operaciones distintas. Diez trabajadores producían más de 48.000 alfileres al día. Trabajando solo, cada uno quizá no habría hecho veinte, «quizá ni uno». Y, en su tercer capítulo, Smith sacó la conclusión que nos importa: la división del trabajo está limitada por la extensión del mercado. La especialización solo compensa cuando puedes comerciar con suficiente gente.

En 2009, un estudiante de diseño del Royal College of Art, Thomas Thwaites, puso la idea a prueba al pie de la letra. Desmontó una tostadora eléctrica barata, comprada por 3,94 libras, e intentó reconstruirla a partir de materias primas: extraer el mineral, fundir el hierro, fabricar el plástico. El proyecto le llevó la mayor parte de un año y 1.187,54 libras de gasto directo, y el resultado apenas funcionaba. Un producto que miles de desconocidos fabrican juntos a bajo coste es casi imposible de fabricar para una sola persona, por decidida que esté.

Ahora, pasemos a gran escala. Las máquinas que imprimen los chips informáticos más avanzados, construidas por la empresa neerlandesa ASML, contienen unas 100.000 piezas suministradas por más de 5.000 proveedores, según un informe del sector de 2021. Un solo chip puede pasar por entre 400 y 1.400 pasos de fabricación. Apple afirma que sus productos dependen de miles de instalaciones de proveedores en más de 60 países. El portátil o el teléfono en el que lees esto es obra de más desconocidos de los que conocerás en toda tu vida.

¿Cómo se coordinan esos desconocidos sin un plan central? En 1945, el economista Friedrich Hayek dio la respuesta clásica. El conocimiento necesario para hacer funcionar una economía, escribió, nunca existe en un solo lugar; está repartido en «fragmentos dispersos de conocimiento incompleto y a menudo contradictorio» que poseen individuos distintos. Los precios, expresados en dinero, comprimen ese conocimiento disperso en una señal que cualquiera puede leer. Su propio ejemplo era el estaño: cuando escasea, su precio sube, y personas que nunca han sabido por qué empiezan a ahorrarlo.

El dinero se ha convertido casi por completo en esa señal. SWIFT, la red de mensajería que usan los bancos para los pagos internacionales, fue fundada en 1973 por 239 bancos de 15 países y hoy conecta a más de 11.000 instituciones, con decenas de millones de mensajes al día. En los doce meses hasta septiembre de 2025, 329.000 millones de pagos y retiradas llevaron la marca Visa. La mayor parte del dinero actual no es metal ni papel. Es información que se mueve entre bases de datos y les dice a los desconocidos quién ha entregado qué.

Los resultados se ven a largo plazo. Según el Proyecto Maddison, el PIB mundial por persona, ajustado por precios, pasó de unos 1.128 dólares en 1820 a unos 16.677 dólares en 2022, unas quince veces más. Las exportaciones y las importaciones juntas pasaron de alrededor de una cuarta parte del PIB mundial en 1970 a más de la mitad. El dinero no causó ese crecimiento por sí solo. La energía, la ciencia, el derecho y las instituciones también contribuyeron, y los historiadores todavía discuten el peso de cada uno. Pero nada de eso podría haberse coordinado entre miles de millones de desconocidos sin una forma de llevar la cuenta.

Ese alcance tiene un precio. Las cadenas largas son frágiles. Cuando se rompe un eslabón, como les pasó a las cadenas de suministro durante la pandemia, todo el sistema puede paralizarse, y quizá ya no exista el conocimiento necesario para reconstruir a escala local. La misma confianza que permite a desconocidos construir juntos un microchip los hace a todos dependientes de que esa confianza se mantenga.

En resumen

El dinero permite que millones de desconocidos se especialicen y se coordinen. Así construyen los seres humanos cosas que nadie podría construir solo, y por eso un fallo de la confianza puede detener tanto a la vez.

A continuaciónTodo esto depende de que el dinero conserve su valor. Entonces, ¿qué hace que un dinero sea lo bastante bueno para guardarlo?

Parte III

Lo que sostiene una moneda, o la rompe

Hasta aquí: el dinero permitió que los desconocidos confiaran unos en otros y construyeran cosas juntos. Eso solo funciona mientras el dinero aguante.

  1. ¿Por qué el dinero que guardamos deja de ser dinero que gastamos?
  2. ¿Qué pasa cuando la promesa se rompe?
  3. Cerca o lejos, ahora o después: ¿cómo juzgamos una moneda?

¿Por qué el dinero que guardamos deja de ser dinero que gastamos?

  • Valor

Los manuales le atribuyen tres funciones al dinero. Es un medio de intercambio, algo que la gente acepta como pago. Es una unidad de cuenta, la medida común con la que ponemos precio a las cosas. Y es un depósito de valor, algo que puedes guardar hoy y usar más tarde.

Estas funciones pueden tirar en sentidos opuestos. Cuando la gente espera que un dinero gane valor, siente la tentación de guardarlo en lugar de gastarlo.

UNIDAD DE CUENTA · LA REGLA CON LA QUE MEDIMOS PRECIOSGastarmedio de cambioGuardarreserva de valorTENSIÓNBilletes en hiperinflacióngastados en horasCigarrillos en un campogastados, fumados o guardadosOroBitcoincapítulo 13
Cuando se espera que un dinero gane valor, apetece guardarlo en lugar de gastarlo. Posiciones ilustrativas. La unidad de cuenta está por encima de la tensión: es la escala con la que ambos lados miden lo que ceden.

Thomas Gresham, consejero de Isabel I, advirtió sobre una versión de esto en el siglo XVI, y en 1858 un economista dio su nombre a la regla: la Ley de GreshamCuando dos tipos de dinero deben aceptarse por el mismo valor legal, la gente gasta el peor y se queda con el mejor.. Cuando dos tipos de dinero deben aceptarse por el mismo valor oficial, la gente gasta el peor y atesora el mejor. El dinero malo expulsa de la circulación al bueno. La ley necesita esa condición de un valor oficial fijo para funcionar, pero el instinto que hay detrás es común.

La demostración moderna más clara vino de un campo de prisioneros de guerra. En 1945, R. A. Radford, que había estado recluido en campos de prisioneros en Italia y Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, describió su economía en la revista Economica. Los cigarrillos de los paquetes de la Cruz Roja se habían convertido en dinero, usado «como unidad de cuenta, como medida de valor y como depósito de valor». Eran uniformes, duraderos y fáciles de llevar. Y los prisioneros redescubrieron varios problemas monetarios clásicos. Los cigarrillos «podían recortarse o “limarse” haciéndolos rodar entre los dedos», sacando un poco de tabaco antes de pasarlos. Los cigarrillos liados a mano expulsaron de la circulación a los de fábrica. Y cuando llegaban grandes envíos de cigarrillos, los precios en cigarrillos subían.

John Maynard Keynes describió una trampa relacionada en 1936. Si todo el mundo intenta ahorrar más al mismo tiempo gastando menos, cuando la demanda ya es débil, los ingresos caen, y «el intento necesariamente se frustra a sí mismo». El dinero que todos guardan es dinero que nadie gana.

Esta tensión volverá cuando lleguemos a Bitcoin, que muchos de sus poseedores tratan ante todo como algo que guardar. Por ahora, fíjate en que todo sistema monetario es un compromiso entre guardar y gastar, y en que las sociedades se desplazan por esa línea cuando se desplaza su confianza.

En resumen

El dinero tiene que ser lo bastante bueno para guardarlo, pero no tan bueno que nadie lo gaste. Todo sistema monetario se sitúa en algún punto de esa línea.

A continuaciónUn dinero que merece guardarse descansa en promesas. ¿Qué pasa cuando se rompe una de ellas?

¿Qué pasa cuando la promesa se rompe?

  • Valor
  • Memoria

Los economistas enumeran las propiedades del buen dinero de formas algo distintas. El Banco de la Reserva Federal de San Luis cita la durabilidad, la portabilidad, la divisibilidad, la uniformidad, la oferta limitada y la aceptabilidad. La historia invita a leerlas como promesas hechas a todos los que usan ese dinero, y seis de esas promesas se han roto con la frecuencia suficiente como para vigilarlas.

  • Escasez: nadie puede fabricar más a bajo coste.
  • Legitimidad: el grupo lo reconoce como dinero.
  • Portabilidad: puede llegar hasta ti.
  • Verificabilidad: puedes distinguirlo de una falsificación.
  • Uniformidad: mi unidad vale exactamente lo mismo que la tuya.
  • Estabilidad: mañana seguirá conservando su valor.
ESCASEZNadie puede fabricarlo baratoLos cauríes inundan Áfricaconchas más baratas importadas, siglo XIXLEGITIMIDADEl grupo lo reconoceLas piedras de O’Keefe en Yapmás grandes, pero valían menos, 1870PORTABILIDADPuede llegar hasta tiLas placas de cobre suecas19,7 kg por moneda, 1644VERIFICABILIDADSe distingue de una falsificaciónLa plata inglesa recortadafaltaba casi la mitad del metal, 1695UNIFORMIDADMi unidad vale lo que la tuya7.000 billetes estatales en EE. UU.un dólar dependía de su banco, 1837 a 1863ESTABILIDADMantiene su valor mañanaAlemania, 1923los precios se duplicaban cada 3,7 días
Cada propiedad del dinero es una promesa a quienes lo usan. La línea bajo cada promesa marca dónde la rompió la historia.

El dinero aguanta mientras aguantan esas promesas. La historia es un catálogo de lo que ocurre cuando se rompe una de ellas.

La escasez, rota por las herramientas de metal. El wampum eran cuentas de concha fabricadas por los pueblos nativos del noreste de América, cargadas de significado diplomático y ceremonial. Los comerciantes neerlandeses las introdujeron en el comercio de Nueva Inglaterra en 1627, y en 1637 Massachusetts les dio Curso legalDinero que, por ley, un acreedor está obligado a aceptar como pago de una deuda.. Parte de su valor venía de lo difícil que era fabricarlas. Los taladros y punzones de metal traídos por los europeos las hicieron mucho más fáciles de producir, y los colonos las produjeron en grandes cantidades. La calidad cayó, las tasas oficiales acabaron rebajándose y, en 1661, Massachusetts les retiró el curso legal alegando «muchos inconvenientes».

La escasez, rota por los barcos. Las conchas de cauri de las Maldivas circulaban desde hacía mucho como dinero en grandes zonas de África occidental. Los comerciantes europeos las enviaban a granel, e importaron lo que el historiador Jan Hogendorn describe como «decenas de miles de toneladas» durante la época de la trata atlántica de esclavos, y las importaciones subían y bajaban con esa trata. En el siglo XIX, empresas alemanas y francesas inundaron la costa con una especie de cauri más barata procedente de Zanzíbar. «Siguió una gran inflación», escribe Hogendorn, y las autoridades coloniales prohibieron las importaciones hacia 1900. A veces se dice que los colonizadores compraron un continente con conchas. El mecanismo real es más sutil y más oscuro: cuando lo que una sociedad usa como dinero puede producirse lejos, a bajo coste, por gente de fuera, el dinero deja de ser un acuerdo compartido y se convierte en una palanca.

La legitimidad, y las piedras que nadie autorizó. De vuelta en Yap, un capitán irlandés-estadounidense llamado David O’Keefe llegó en el siglo XIX. Los rai se extraían a mano con herramientas de concha y de piedra y se transportaban en canoa, y por eso eran escasos. O’Keefe usó un barco de vapor y herramientas de hierro para ayudar a los isleños a extraer piedra en Palau y trajo piedras en grandes cantidades. Sus piedras eran más grandes y estaban mejor acabadas. Según el Museo del Banco de Canadá, valían menos que muchas piedras tradicionales más pequeñas y toscas, porque «no estaban autorizadas por ningún jefe, requerían mucho menos trabajo y no adquirieron historia». La escasez, en realidad, no basta. Un dinero también necesita el reconocimiento del grupo.

La portabilidad, rota por el peso. En el siglo XVII, Suecia, rica en cobre, emitió dinero en forma de placas de cobre. La mayor, una placa de 10 dáleres de 1644, pesaba unos 19,7 kilos. Los pagos grandes viajaban en carro. Probablemente no sea casualidad que el primer banco de Estocolmo emitiera los primeros billetes de verdad de Europa en 1661. Cuando el dinero no puede viajar, la gente inventa una promesa que sí puede.

La verificabilidad, rota por las tijeras. Muchas monedas de plata que circulaban en la Inglaterra del siglo XVII eran viejas piezas acuñadas a martillo, de bordes irregulares, fáciles de recortar: se raspaba un poco de plata del borde, se gastaba la moneda por su valor nominal y uno se quedaba con las raspaduras. En 1695 faltaba casi la mitad de la plata de las monedas en circulación. La Gran Reacuñación de 1696 las retiró, y el comercio casi se paralizó mientras se acuñaban las nuevas. Isaac Newton fue nombrado ese año guardián (Warden) de la Real Casa de la Moneda, más tarde llegó a ser su director (Master), y persiguió a los falsificadores hasta la horca.

La uniformidad, rota por demasiados emisores. En Estados Unidos, de 1837 a 1863, más de un millar de bancos estatales emitieron sus propios billetes; la Office of the Comptroller of the Currency cuenta más de 7.000 distintos. Un dólar de un banco lejano o poco fiable se cambiaba con descuento, y los comerciantes necesitaban guías impresas para saber cuánto valía cada billete. El recuadro de abajo cuenta esa historia.

Para ir más lejos · 3 minUn dólar no era un dólarLos billetes de Estados Unidos antes de 1863DesplegarPlegar

De 1837 a 1863, un billete de un dólar era la promesa de un banco concreto. Cerca de ese banco, sus billetes solían aceptarse por su valor nominal. Más lejos, los comerciantes los aceptaban con descuento, porque canjearlos suponía un viaje y un riesgo.

Los comerciantes consultaban guías impresas. Una guía de Filadelfia muestra los billetes de Pensilvania a la par en la ciudad, los de Carolina del Norte con un descuento del 3,24 % en 1839 y los de Indiana con un descuento medio de alrededor del 19 % en 1855, algunos incluso del 50 %.

La mayoría de los descuentos eran pequeños. Sobre unas 230.000 cotizaciones de 1.750 bancos, el descuento mediano era del 0,5 %. Los descuentos grandes afectaban a bancos lejanos, nuevos o en quiebra, y economistas como Gary Gorton constataron que los mercados valoraban esos riesgos con bastante precisión.

En Nueva Inglaterra, el Suffolk Bank de Boston gestionó de 1825 a 1858 un sistema que devolvía los billetes de los bancos miembros para su cobro y los mantenía a la par.

La guerra de Secesión acabó con ese mosaico. El gobierno federal emitió los greenbacks en 1862. A partir de 1863, los billetes de los bancos nacionales eran iguales en todas partes salvo por el nombre del banco, y estaban respaldados por bonos federales. Un impuesto federal del 10 % sobre los billetes de los bancos estatales, en vigor desde 1866, hizo el resto: los billetes estatales en circulación cayeron de 143 millones de dólares en 1865 a 4 millones en 1867.

Fuentes: Gary Gorton (1999); Gorton, Ross y Ross (2022); Federal Reserve Bank of Minneapolis; Federal Reserve History; Office of the Comptroller of the Currency.

La estabilidad, rota por completo. Las hiperinflaciones suelen empezar cuando un Estado imprime dinero para pagar sus gastos. Después la gente deja de creer que el dinero conservará su valor y lo gasta lo más rápido posible, lo que hace subir los precios aún más deprisa y confirma su miedo. En su punto álgido, en octubre de 1923, los precios en Alemania subieron un 29.500 % en un mes y se duplicaban cada 3,7 días; la crisis terminó con una nueva moneda, el Rentenmark, que valía un billón de marcos antiguos. En Zimbabue, en noviembre de 2008, los precios se duplicaban cada 24,7 horas. El récord lo tiene Hungría en julio de 1946, cuando los precios se duplicaban cada 15 horas.

¿Recuerdas el trueque que los manuales sitúan en el origen del dinero? A menudo reaparece al final. Cuando el papel moneda de la dinastía Yuan en China se hundió tras una emisión fuera de control, el papel moneda se abandonó con la caída de la dinastía en 1368 y, según los historiadores económicos Hanhui Guan, Nuno Palma y Meng Wu, el trueque «se observaba en todas las prefecturas y condados». El trueque es menos el lugar donde empieza el dinero que el lugar adonde va el dinero cuando muere la confianza.

En resumen

Un dinero es un conjunto de promesas. Si se rompe cualquiera de ellas, el dinero deja de funcionar, a veces poco a poco, a veces en un solo año.

A continuaciónSi las promesas pueden romperse, ¿cómo saber, antes de que sea demasiado tarde, si la gente sigue creyendo en un dinero?

Cerca o lejos, ahora o después: ¿cómo juzgamos una moneda?

  • Alcance
  • Valor

Un buen dinero se acepta lejos de donde se creó, y mucho después de crearse. Tener ambas cosas es raro.

Roma lo consiguió durante un tiempo. Sus monedas tenían valor desde Hispania hasta el sur de la India, incluso donde se trataban como simple metal. Pero extender una moneda por todo un imperio exige calzadas, guarniciones y ejércitos, y los ejércitos son caros. Cuanto más gasta un Estado para que su dinero se acepte lejos, más presión ejerce sobre las finanzas que hacen que ese dinero inspire confianza a lo largo del tiempo. Ese equilibrio entre el alcance en el espacio y el alcance en el tiempo no es una ley de la naturaleza, pero es un patrón que conviene tener presente al pasar a los imperios y sus monedas.

LOCAL Y DURADEROLEJANO Y DURADERO · RAROLOCAL Y EFÍMEROLEJANO PERO EFÍMEROuna aldeael mundo enteroAlcance en el espacioAlcance en el tiempodíassiglosPiedra de Yaprecordada por generacionesUna deuda entre amigosvale hasta que alguien la olvidaMoneda romanade Hispania al sur de la IndiaOroDólar estadounidenseen todo el mundoMarco alemán, 1923precios duplicados en días
Un buen dinero se acepta lejos y mucho después de su fabricación; pocos logran ambas cosas. Posiciones ilustrativas, no medidas.

¿Cómo sabemos si la gente sigue confiando en un dinero? Rara vez lo dice. Lo demuestra. Hay al menos cinco lugares donde mirar.

En qué ahorra la gente. Desde 1997 hasta la ruptura del anclaje en 2019, la libra libanesa estuvo Tipo de cambio fijoUn tipo de cambio fijo que un banco central se compromete a defender. a 1.507,5 libras por dólar. En febrero de 2023 había perdido más del 98 % de su valor anterior a la crisis, según el Banco Mundial, y la economía que funcionaba con dólares en efectivo había llegado al 45,7 % del PIB en 2022. En Argentina, el instituto nacional de estadística contabilizó a finales de 2020 unos 230.000 millones de dólares en divisas y depósitos de residentes fuera del país: en cuentas en el extranjero, en cajas de seguridad, debajo del colchón.

La brecha entre el precio oficial y el de la calle. En julio de 2022, la brecha entre el tipo de cambio oficial de Argentina y el dólar «blue» de la calle llegó a alrededor del 150 %. Un dólar en la calle costaba unas dos veces y media su precio oficial.

El precio de endeudarse. En febrero de 2012, los bonos del Estado griego a diez años rendían de media un 29,24 %. Alemania se endeudaba a diez años al 1,85 % ese mismo mes. La diferencia reflejaba en gran medida la duda del mercado sobre si Grecia cumpliría íntegramente sus promesas.

La velocidad de la salida. El 9 de marzo de 2023, los depositantes retiraron 42.000 millones de dólares del Silicon Valley Bank en un solo día, y la propia revisión de la Reserva Federal constató que la dirección esperaba que el 10 de marzo salieran más de 100.000 millones de dólares más. En total, alrededor del 85 % de sus depósitos. En 2008, Wachovia tardó ocho días en perder 10.000 millones de dólares. Antes la confianza salía por la puerta principal. Ahora sale por un teléfono.

42.000 millones de dólaressalieron del Silicon Valley Bank en un solo día, el 9 de marzo de 2023.

Qué compran los bancos centrales. Las instituciones que emiten dinero se cubren frente al dinero de las demás. Según el World Gold Council, los bancos centrales compraron más de 1.000 toneladas de oro al año en 2022, 2023 y 2024, más del doble de su media de 2010 a 2021.

También existe una prueba a la inversa. Tras la guerra del Golfo, el norte kurdo de Irak siguió usando el antiguo dinar «suizo», impreso antes de la guerra, mientras el gobierno de Sadam Husein imprimía billetes nuevos a voluntad. Ningún gobierno respaldaba los billetes antiguos, y nadie podía imprimir más. Mervyn King, entonces gobernador del Banco de Inglaterra, contó en 2004 cómo llegaron a valer unos 300 dinares de Sadam, y cómo su valor seguía las expectativas sobre la caída del régimen. Una moneda que ya no tiene a nadie que la imprima puede inspirar más confianza que una cuyo emisor no convence a nadie.

«La esencia del buen dinero siempre ha sido la confianza en la estabilidad de su valor», escribió el Banco de Pagos Internacionales en 2018. Cada cifra de este capítulo es esa frase, medida.

En resumen

La confianza en el dinero se revela, no se declara: en qué ahorra la gente, el precio del dólar en la calle, el coste de endeudarse, la velocidad de un pánico bancario y el oro que compran los bancos centrales.

A continuaciónLa confianza puede medirse. Pero ¿quién sostiene la pluma que da existencia al dinero?

Parte IV

Quién lleva el registro

Hasta aquí: un dinero es un conjunto de promesas, y la gente muestra, con sus ahorros y con los pies, si todavía cree en ellas.

  1. ¿Era el oro el verdadero dinero?
  2. ¿Quién crea hoy el dinero, y para quién?
  3. ¿Por qué el mundo entero necesita dólares?

¿Era el oro el verdadero dinero?

  • Poder

El 19 de diciembre de 1912, el banquero más poderoso de Estados Unidos compareció ante una subcomisión de la Cámara de Representantes que investigaba el «money trust». Su abogado, Samuel Untermyer, le preguntó a J. P. Morgan si la base de la banca era el crédito. Morgan respondió: «No siempre. Eso es una prueba de la actividad bancaria, pero no es el dinero en sí. El dinero es oro, y nada más» (Money is gold, and nothing else).

Esa frase se cita a menudo en una versión más contundente, «El oro es dinero, todo lo demás es crédito», que no aparece en la transcripción. Lo que sí contiene la transcripción, unas páginas más adelante, es más interesante. Preguntado si el crédito comercial se basaba sobre todo en el dinero o en los bienes, Morgan dijo: «No, señor; lo primero es el carácter». ¿Antes que el dinero o los bienes? «Antes que el dinero o cualquier otra cosa. El dinero no puede comprarlo».

Ese mismo día, el mismo hombre dijo que el dinero es oro, y que el crédito descansa en la confianza en una persona. Entre esas dos respuestas cabe toda la historia del patrón oro.

ANTES DE 1933$tu billeteCANJEARoro20,67 $la onza, para todosUn billete canjeableLa promesa está en tu mano.DE 1934 A 1971$tu billeteSOLO ESTADOSoro35 $la onza, para gobiernosOro para bancos centralesLos estadounidenses entregan el suyo.DESPUÉS DE 1971$tu billeteCORTADOel Estadoconfianzaen el emisor y su economíaUna promesa del EstadoNixon cierra la ventanilla del oro.
El ancla no desapareció en un día. Cada paso quitó un eslabón entre el billete en tu mano y el metal en una bóveda. Simplificado: el patrón oro estadounidense también tuvo suspensiones y excepciones anteriores.

Si la confianza en el dinero depende de que el emisor cumpla sus promesas, una solución es atarle las manos. Gran Bretaña fue deslizándose hacia esa solución. En 1717, Isaac Newton, todavía en la Casa de la Moneda, fijó el valor de la guinea de oro en 21 chelines, una equivalencia que expulsó a la plata de la circulación. El oro se convirtió en el patrón legal británico tras las guerras napoleónicas. A partir de la década de 1870 se sumaron Alemania, Francia, Estados Unidos y otros, y hasta 1914 buena parte del dinero del mundo se definía como un peso en oro. En el periodo de 1880 a 1914, la inflación media en Estados Unidos fue cercana a cero.

La disciplina tenía un coste. La cantidad de dinero dependía de la cantidad de oro, y la cantidad de oro dependía de las minas. Un país no podía crear dinero para combatir una crisis. La Primera Guerra Mundial acabó con el sistema. En 1925, Winston Churchill, como ministro de Hacienda británico, devolvió a Gran Bretaña al oro con la paridad de antes de la guerra, pese a las objeciones de John Maynard Keynes, que sostenía que la libra quedaba sobrevalorada en torno a un 10 %. Gran Bretaña se vio obligada a abandonar el oro el 21 de septiembre de 1931. Investigaciones posteriores de Barry Eichengreen y Jeffrey Sachs, y de Ben Bernanke, constataron que los países que abandonaron antes el oro durante la Gran Depresión se recuperaron antes.

La lección más dura vino de Estados Unidos. El 5 de abril de 1933, la Orden Ejecutiva 6102 obligó a los estadounidenses a entregar al sistema bancario, antes del 1 de mayo, la mayor parte de sus monedas de oro, lingotes y certificados de oro, al precio oficial de 20,67 dólares la onza. Negarse podía costar una multa de hasta 10.000 dólares, diez años de cárcel o ambas cosas. En enero de 1934, la Gold Reserve Act permitió al presidente fijar un nuevo precio, y al día siguiente lo fijó en 35 dólares. El dólar estaba anclado al oro, y el gobierno que sostenía el ancla la movió.

En julio de 1944, delegados de 44 naciones se reunieron en Bretton Woods, Nuevo Hampshire, y reconstruyeron el dinero del mundo en torno al dólar: las demás monedas quedaban vinculadas al dólar, y el dólar era convertible en oro a 35 dólares la onza para los gobiernos extranjeros. En 1960, el economista Robert Triffin señaló el fallo. El mundo solo podía obtener los dólares que necesitaba si Estados Unidos incurría en déficits, y esos déficits acabarían minando la confianza en que los dólares pudieran cambiarse de verdad por oro. El 15 de agosto de 1971, el presidente Nixon Ventanilla del oroEl compromiso de Estados Unidos de cambiar por oro, a 35 dólares la onza, los dólares en manos de gobiernos extranjeros.. En 1973, las principales monedas flotaban.

¿Debería volver el mundo atrás? En una encuesta de 2012 del IGM Forum de la Universidad de Chicago a destacados economistas académicos, ninguno estuvo de acuerdo en que un patrón oro mejoraría la estabilidad de precios y el empleo para el estadounidense medio. Los defensores del oro responden que nunca se trató de los resultados medios, sino de disciplinar a los gobiernos. Ambas partes pueden aprender de la historia. Un ancla solo funciona si quienes la sostienen no pueden cortar la cuerda. Durante la mayor parte de la vida del patrón oro, podían.

Para ir más lejos · 4 minDe los orfebres a los bancos centralesCómo las promesas privadas se convirtieron en el dinero que usamosDesplegarPlegar

En el Londres de la década de 1660, los orfebres guardaban las monedas de los mercaderes y emitían recibos. Los recibos empezaron a circular como dinero, y los orfebres prestaban parte de las monedas que custodiaban. Cuando Carlos II suspendió en 1672 el reembolso de alrededor de 1,2 millones de libras de deuda de la Corona, buena parte de ella con orfebres, la fragilidad de ese modelo quedó a la vista.

En 1661, el Stockholms Banco emitió los primeros billetes de Europa. Emitió más billetes de los que podía canjear y fue liquidado en 1668. Su sucesor se convirtió en el banco central de Suecia, el Riksbank.

El Banco de Inglaterra se fundó en 1694 para prestar 1,2 millones de libras a la Corona, y empezó a emitir billetes con ese préstamo como respaldo. De 1797 a 1821, sus billetes no podían cambiarse por oro en absoluto.

La Bank Charter Act de 1844 intentó controlar el dinero limitando los billetes: por encima de 14 millones de libras respaldados por deuda pública, cada billete nuevo necesitaba oro o, dentro de ciertos límites, plata. Funcionó sobre el papel y no dio en el blanco. Los depósitos y los cheques, que la ley no cubría, crecieron libremente y se convirtieron en la mayor parte del dinero.

La Reserva Federal, creada en 1913, tenía que mantener oro por valor del 40 % de sus billetes. La exigencia bajó al 25 % en 1945 y se suprimió para los depósitos en 1965 y para los billetes en 1968. Hoy, imprimir un billete de 100 dólares cuesta unos 11 centavos.

Fuentes: Bank of England Quarterly Bulletin (1969); Sveriges Riksbank; Federal Reserve History; Federal Reserve.

En resumen

El oro ató el dinero a algo que el emisor no podía imprimir. Pero las reglas seguían escribiéndolas, y reescribiéndolas, quienes custodiaban la bóveda.

A continuaciónCuando el oro dejó de anclar el dinero, ¿quién se hizo cargo de crearlo?

¿Quién crea hoy el dinero, y para quién?

  • Poder
  • Memoria

Pregunta a la mayoría de la gente de dónde sale el dinero y te dirá que lo imprime el gobierno. La mayor parte del dinero que usas nunca se imprimió.

En 2014, el Banco de Inglaterra publicó un documento titulado «Money creation in the modern economy». Su frase central es clara: «Cada vez que un banco concede un préstamo, crea simultáneamente un depósito equivalente en la cuenta bancaria del prestatario, y con ello crea dinero nuevo». Los bancos no esperan a que los ahorradores depositen dinero para luego prestarlo. El préstamo crea el depósito. Cuando se devuelve el préstamo, ese dinero desaparece.

1El préstamoEL BANCO POSEEun préstamo a ti+20.000 $EL BANCO DEBEtu nuevo depósito+20.000 $Aparece dinero nuevoNo se prestó el ahorro de nadie.2CirculaProveedor20.000 $pasa a otro bancoEl dinero sigue existiendoSolo cambia de cuenta.3La devoluciónEL BANCO POSEEpréstamo 20.000 $EL BANCO DEBEdepósito 20.000 $El dinero desapareceLas dos líneas se anulan.
Según la explicación del Banco de Inglaterra de 2014. Lo que limita el crédito es la rentabilidad, la regulación, la demanda de préstamos y el tipo del banco central, no un fondo de ahorro esperando a prestarse.

El mismo documento dice que el «multiplicador monetario» de muchos manuales, según el cual los bancos solo pueden prestar un múltiplo fijo de sus reservas, «no es una descripción precisa de cómo se crea el dinero en la realidad». Lo que limita el crédito es la rentabilidad, la regulación, cuánto quieren endeudarse los hogares y las empresas, y el tipo de interés que fija el banco central. En Estados Unidos, el coeficiente de reservas obligatorias es cero desde el 26 de marzo de 2020.

90 %o más del dinero en sentido amplio de la zona del euro no es efectivo, sino depósitos y saldos similares, creados sobre todo cuando los bancos prestan o compran activos (julio de 2026).

Para ir más lejos · 4 minCómo un préstamo crea dinero, y qué lo frenaEl mecanismo en cinco pasosDesplegarPlegar
  • Pides un préstamo. El banco comprueba que es probable que lo devuelvas y que prestarte es rentable.
  • Anota dos líneas a la vez: un préstamo que le pertenece y un depósito que te debe. Ese depósito es dinero nuevo. Como dice el banco central de Alemania, la capacidad de un banco para prestar «no tiene nada que ver con que ya disponga de reservas excedentes o de depósitos».
  • Gastas el dinero. El depósito pasa a otras cuentas, a menudo en otros bancos, y tu banco necesita reservas del banco central para liquidar esos pagos.
  • Las normas limitan hasta dónde puede llegar esto. Los bancos deben mantener capital frente a sus préstamos, conservar suficientes activos líquidos para aguantar treinta días de tensión y pagar o cobrar por sus reservas el tipo de interés que fija el banco central.
  • Devuelves el préstamo. El préstamo y el depósito desaparecen juntos, y el dinero se destruye.

El banco central dirige todo el proceso a través de su tipo de interés. El tipo principal del BCE estaba en el 4,25 % en julio de 2008, se mantuvo en el 0 % de marzo de 2016 a julio de 2022, subió al 4,50 % en 2023, bajó al 2,15 % en 2025 y ha vuelto a moverse desde entonces. En la zona del euro, en julio de 2026, el efectivo representaba el 9,2 % del dinero en sentido amplio.

Fuentes: Deutsche Bundesbank (2017); Banque de France (2024); Banco Central Europeo.

La escala es llamativa. El Banco de Inglaterra estimó en 2014 que los depósitos bancarios representaban el 97 % del dinero en sentido amplio en el Reino Unido. En Estados Unidos, en julio de 2026, el efectivo físico era de unos 2,4 billones de dólares sobre 23,2 billones de M2Una medida amplia del dinero: efectivo, depósitos a la vista y de ahorro, pequeños depósitos a plazo, y fondos del mercado monetario para particulares., la medida amplia del dinero de la Reserva Federal: alrededor del 10 %. Casi todo el resto son depósitos bancarios, promesas privadas anotadas en los registros de los bancos.

Los bancos centrales crean otro tipo de dinero: el efectivo y las reservas que los bancos comerciales tienen depositadas en ellos. Dirigen todo lo demás fijando el tipo de interés de esas reservas. En una crisis también pueden comprar activos a escala masiva, que es lo que significa la Expansión cuantitativaCompras de bonos a gran escala por parte de un banco central, pagadas con las reservas que crea.. El balance de la Reserva Federal pasó de unos 4,16 billones de dólares en febrero de 2020 a unos 8,97 billones en abril de 2022.

Los gobiernos, por su parte, se financian emitiendo deuda. El 10 de septiembre de 2026, la deuda pública total de Estados Unidos superaba ligeramente los 40 billones de dólares. Cuando un gobierno gasta lo que ha pedido prestado, el dinero acaba en depósitos bancarios. Cuando un banco central compra bonos del Estado, paga con reservas que crea. Por eso importa la independencia del banco central: un gobierno que pudiera ordenar a su banco central comprar toda su deuda podría crear dinero a voluntad. En 1951, el Tesoro de Estados Unidos y la Reserva Federal acordaron formalmente «minimizar la monetización de la deuda pública». Algunos economistas, bajo la bandera de la Teoría Monetaria Moderna, sostienen que un país que se endeuda en su propia moneda tiene un límite marcado por la inflación y no por la solvencia; cuando el IGM Forum preguntó en 2019 a destacados economistas si esos países no necesitan preocuparse por los déficits porque siempre pueden crear dinero, ninguno estuvo de acuerdo, y los partidarios de la teoría dicen que esa pregunta simplificaba su postura.

Toda la estructura descansa en una garantía pública. Desde 2008, la FDIC asegura los depósitos en Estados Unidos hasta 250.000 dólares por depositante, por banco y por tipo de titularidad de la cuenta, un límite que se hizo permanente en 2010. El saldo de tu cuenta es una promesa de tu banco, creada cuando alguien pidió un préstamo, y que el Estado hace creíble.

Ese diseño tiene una consecuencia. Quien crea el dinero nuevo decide quién lo recibe primero, y los primeros en recibirlo lo gastan antes de que los precios se ajusten, un efecto que los economistas asocian con el banquero del siglo XVIII Richard Cantillon. Cuando los bancos crean la mayor parte del dinero, son los bancos quienes deciden, préstamo a préstamo, quién lo recibe primero.

Entonces, ¿qué pasa cuando el banco decide prestarse a sí mismo?

La creación privada de dinero no es nueva: la era de la banca libre estadounidense, que vimos en el capítulo 7, ya mostró lo que ocurre cuando cada banco emite sus propios dólares.

El riesgo de fondo es estructural. Cuando el banco que crea dinero pertenece a un grupo, puede crear dinero para ese grupo. En 2003, Rafael La Porta, Florencio López de Silanes y Guillermo Zamarripa descubrieron que en México, a mediados de los años noventa, los préstamos a partes vinculadas con los propios dueños de los bancos representaban el 20 % del crédito comercial, y caían en impago con mucha más frecuencia. Los autores no lo suavizaron: «los préstamos a partes vinculadas son una manifestación de saqueo». Las normas que limitan esos préstamos existen porque la tentación viene incorporada a la máquina: la institución que puede crear dinero es la misma que decide quién lo recibe.

Para ir más lejos · 3 minCuando un banco presta a su propio grupoBancos cautivos, vínculos ocultos y normasDesplegarPlegar

En México, los préstamos a partes vinculadas tenían tipos de interés unos 4 puntos porcentuales más bajos, tenían un 33 % más de probabilidades de impago y se recuperaban un 30 % menos.

El banco central de Rusia describe bancos «cautivos» creados por grupos empresariales en su propio beneficio, cuyos préstamos van a empresas vinculadas a los dueños, a menudo ocultas tras varias capas de sociedades pantalla. Retiró 51 licencias bancarias solo en 2017.

En China, el Baoshang Bank, propiedad en un 89 % del Tomorrow Group, canalizó 156.000 millones de yuanes hacia su dueño a través de 209 sociedades pantalla de 2005 a 2019, antes de que los reguladores tomaran su control.

En Islandia, los préstamos de Glitnir a Baugur y sus filiales, empresas vinculadas a los principales accionistas del banco, alcanzaban cerca del 70 % de su capital en el momento del colapso de 2008. En Moldavia, tres bancos perdieron alrededor de 1.000 millones de dólares en favor de entidades vinculadas en 2014, y el rescate costó alrededor del 12 % del PIB.

Las normas existen. En Estados Unidos, los préstamos de un banco a una sola entidad afiliada están limitados al 10 % de su capital, y al 20 % para el conjunto de sus entidades afiliadas. En la Unión Europea, la exposición a un cliente o a un grupo vinculado está limitada al 25 % del capital de nivel 1, con exenciones para algunos préstamos dentro de un grupo. La mayoría de los escándalos se debieron a vínculos ocultos, no a la falta de normas.

Fuentes: La Porta, López de Silanes y Zamarripa (2003); Banco de Rusia (2017); Banco Popular de China; Comisión Especial de Investigación de Islandia (2010); FMI; Federal Reserve Regulation W; Reglamento europeo sobre requisitos de capital (CRR).

Para ir más lejos · 3 min¿Podría crearse el dinero de otra forma?Orientación del crédito, el Plan de Chicago y el dinero soberanoDesplegarPlegar

Hasta la década de 1980, muchos gobiernos decían a los bancos cuánto podían prestar, y a veces a quién. Francia aplicó topes al crédito, de forma permanente desde 1972, hasta el 1 de enero de 1987. El «corsé» británico sobre los depósitos bancarios terminó en 1980. El Banco de Japón dio a los bancos orientaciones trimestrales de crédito hasta 1991.

En 1933, economistas de la Universidad de Chicago propusieron que los bancos respaldaran cada depósito a la vista al 100 % con dinero del Estado, separando la creación de dinero del crédito. Irving Fisher defendió la idea en 1935. Se estudió en serio en Washington, pero nunca se adoptó; el Congreso creó en su lugar el seguro de depósitos.

En Suiza, la iniciativa del «dinero soberano» habría dado al banco central el monopolio de la creación de dinero. El 10 de junio de 2018, los votantes la rechazaron con un 75,7 %.

Los críticos de la banca con reserva total, entre ellos el banco central de Alemania, sostienen que debilitaría lo que los bancos hacen bien, no bastaría por sí sola para evitar las crisis y podría empujar productos casi monetarios fuera de las normas. Sus partidarios sostienen que haría las crisis más raras. El debate trata de quién debe sostener la pluma, no de si el dinero se crea.

Fuentes: Banque de France; Bank of England Quarterly Bulletin (1982); Banco de Japón; IMF Working Paper 12/202; Swissvotes; Deutsche Bundesbank (2017).

En resumen

La mayor parte del dinero actual es crédito bancario, creado cuando alguien pide un préstamo y garantizado por el Estado. Quien crea el dinero decide quién lo recibe primero, y por eso importan tanto las normas sobre a quién pueden prestar los bancos.

A continuaciónLos bancos crean dinero dentro de un país. ¿Por qué el mundo entero acaba necesitando el dinero de un solo país?

¿Por qué el mundo entero necesita dólares?

  • Poder
  • Alcance

Si el dinero de un banco es una promesa del banco, la moneda de un país es una promesa del país. Y la promesa de un país en particular se guarda mucho más allá de sus fronteras.

En el primer trimestre de 2026, el dólar estadounidense representaba el 57 % de las reservas mundiales de divisas asignadas, según el FMI, frente a alrededor del 20 % del euro y el 2 % del renminbi chino. En los mercados de divisas, donde cambiaron de manos 9,6 billones de dólares al día en abril de 2025, el dólar estaba en uno de los lados del 89 % de todas las operaciones, según el Banco de Pagos Internacionales. Canalizaba alrededor de la mitad del valor de los pagos internacionales en SWIFT en junio de 2026. Más de un billón de dólares en billetes, alrededor de la mitad de todos los que están en circulación, se encontraba fuera de Estados Unidos en 2025.

En la década de 1960, el ministro de Finanzas francés Valéry Giscard d’Estaing llamó a esto el «privilegio exorbitante» de Estados Unidos. Un país cuya moneda necesita todo el mundo puede endeudarse en ella a bajo coste, y los demás tienen que ganarla antes de poder usarla. Después de que Nixon pusiera fin a la convertibilidad en oro en 1971, su secretario del Tesoro, John Connally, habría dicho a sus homólogos europeos que el dólar era «nuestra moneda, pero su problema».

El privilegio también es poder. A principios de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, los gobiernos occidentales inmovilizaron unos 300.000 millones de dólares de reservas del banco central ruso y desconectaron de SWIFT a los principales bancos rusos. En diciembre de 2025, la Unión Europea dejó de tener que renovar la congelación cada seis meses y mantuvo bloqueados unos 210.000 millones de euros de esos activos hasta que Rusia ponga fin a su guerra e indemnice a Ucrania. Para muchos bancos centrales, una moneda de reserva dejó de parecer solo un activo seguro y empezó a parecer algo que se podía desconectar. Los bancos centrales compraron más de 1.000 toneladas de oro al año durante tres años seguidos a partir de 2022, más del doble de la media de la década anterior.

¿Se acaba el dominio del dólar? Las pruebas son dispares. China ha construido su propio sistema de pagos transfronterizos, y los países BRICS hablan a menudo de reducir su dependencia del dólar. Pero, según el análisis del Atlantic Council, sus ambiciones públicas se han rebajado de forma significativa desde 2024, y la cuota del dólar en el mercado de divisas incluso ha subido ligeramente. El euro, lanzado como dinero escritural en 1999 y en billetes y monedas en 2002, sigue siendo un sólido segundo; Bulgaria se convirtió en su miembro número 21 el 1 de enero de 2026. Estuvo a punto de romperse en la crisis de 2010 a 2012, hasta que el presidente del BCE, Mario Draghi, dijo en julio de 2012 que el banco estaba «dispuesto a hacer todo lo necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente».

El alcance de una moneda, por tanto, no es solo una cuestión económica. Depende de la profundidad de los mercados de un país, del Estado de derecho y de la disposición de los demás a confiar en que el emisor no volverá su dinero contra ellos.

Para ir más lejos · 3 minEurodólares: dólares creados fuera de Estados UnidosBancos offshore, deuda invisible y la escasez de dólares de 2008DesplegarPlegar

Un eurodólar es un depósito en dólares en un banco situado fuera de Estados Unidos. El mercado creció en Londres en la década de 1950; uno de los primeros casos documentados es el del Midland Bank, que en 1955 aceptó depósitos en dólares a tipos que los bancos estadounidenses no tenían permitido pagar. Las historias sobre depósitos soviéticos en dólares son una explicación entre varias.

Cuando un banco offshore presta dólares, crea depósitos en dólares en sus propios libros, fuera de las normas estadounidenses. No crea dinero de la Reserva Federal: los pagos siguen liquidándose a través de cuentas en bancos situados en Estados Unidos.

La escala es grande. El Banco de Pagos Internacionales contabiliza unos 14,7 billones de dólares de crédito en dólares a prestatarios no bancarios fuera de Estados Unidos a finales de marzo de 2026, y estimó en más de 80 billones de dólares las obligaciones de pagar dólares mediante swaps de divisas y contratos a plazo en 2022, obligaciones que no aparecen como deuda en los balances.

En 2008, los bancos europeos descubrieron la trampa. A mediados de 2007 dependían de al menos 1,1 billones de dólares de financiación a corto plazo en dólares, obtenida de otros bancos, de swaps de divisas y de los mercados monetarios, y solo sus oficinas en Estados Unidos podían pedir prestado directamente a la Reserva Federal. La Fed prestó dólares a otros bancos centrales mediante líneas de swap, que alcanzaron un máximo de 583.000 millones de dólares el 17 de diciembre de 2008.

Los paraísos fiscales son otra historia. Esconden beneficios y patrimonio; no son el lugar donde se crea el dinero. El famoso «efectivo en el extranjero» de las empresas estadounidenses estaba invertido sobre todo en bonos del Estado y de empresas de Estados Unidos.

Fuentes: Catherine Schenk (1998); Banco de Pagos Internacionales; Patrick McGuire y Goetz von Peter (2009); Federal Reserve Bank of St. Louis (FRED); Reserva Federal (2018).

En resumen

El dólar es la promesa que la mayor parte del mundo ha aceptado guardar. Eso le da a su emisor financiación barata y un poder real, y a todos los demás un motivo para cubrirse.

A continuaciónImperios, bancos, monedas: puede parecer lejos de la vida diaria. No lo está. Empieza con tu nómina.

Parte V

Y tú

Hasta aquí: el oro, los bancos y una moneda dominante deciden quién da existencia al dinero. Ahora, lo que eso significa para ti.

  1. ¿Por qué te pagan en dinero?

¿Por qué te pagan en dinero?

  • Poder
  • Valor

La mayoría de la gente conoce el sistema monetario primero a través de una nómina. Parece lo más natural del mundo. No es tan antiguo.

En la antigua Mesopotamia, a los trabajadores dependientes se les pagaba en raciones, y las tablillas de Uruk cuentan cebada, cerveza y pan por meses. En Egipto, a los artesanos de Deir el-Medina, que construían las tumbas reales del Valle de los Reyes, se les pagaba en grano. En algún momento de la década de 1150 a. C., cuando sus raciones llegaron tarde, dejaron las herramientas y protestaron, en lo que a menudo se considera la primera huelga registrada; un papiro conserva su queja de que tenían hambre. Un salario, en su forma más antigua, era una parte de los almacenes, y una huelga era una reclamación sobre el registro.

Cobrar en dinero, y no en especie, fue una conquista. Durante la Revolución Industrial, algunos empresarios británicos pagaban a sus trabajadores con vales canjeables solo en la tienda de la propia empresa, a menudo a precios inflados, una práctica conocida como truck system. La Truck Act de 1831 exigió que los salarios se pagaran «en la moneda corriente del Reino», y distintas versiones de esa norma estuvieron vigentes durante más de 150 años. En Estados Unidos, los pueblos mineros de los Apalaches pagaron durante mucho tiempo a los mineros con vales de la compañía. Un salario en dinero real es una libertad muy concreta: la libertad de gastar tu paga con cualquiera, no solo con quien te la debe.

Hoy, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo, alrededor del 54 % de los trabajadores del mundo cobran un sueldo o salario, frente a alrededor del 48 % en 1991. Casi la mitad del mundo sigue trabajando por cuenta propia, en granjas, en negocios familiares, en oficios informales. En Estados Unidos, la mayoría de los empleadores privados pagan cada dos semanas o cada semana.

¿Por qué esa paga tiene que ser precisamente en el dinero del Estado? Una respuesta viene de los impuestos. Una escuela de economistas conocidos como cartalistas, en la línea de Georg Friedrich Knapp en 1905, sostiene que una moneda se demanda porque el Estado la acepta como pago, sobre todo de impuestos. La historia ofrece una ilustración cruda. En partes del África colonial, las autoridades impusieron «impuestos sobre las chozas» pagaderos en moneda colonial, lo que empujó a la gente al trabajo asalariado para ganarla; en Sierra Leona, un impuesto sobre las chozas provocó un levantamiento en 1898. Los economistas de la corriente principal discuten hasta qué punto la visión cartalista explica el dinero moderno, pero el vínculo histórico entre impuestos, moneda y salarios está bien documentado.

Por último, un salario es una promesa medida en el tiempo, y la inflación puede romperla sin hacer ruido. En Estados Unidos, el salario medio por hora ajustado por inflación cayó alrededor de un 4 % entre enero de 2021 y junio de 2022. En agosto de 2026 seguía ligeramente por debajo de su nivel de enero de 2021. Los salarios subieron, pero los precios subieron más.

En resumen

Un salario es un derecho sobre el trabajo de todos los demás, expresado en una moneda que estás obligado a aceptar y que puedes gastar en cualquier parte. Su valor depende de la confianza en que esa moneda aguante con el tiempo.

A continuaciónSi el dinero es una promesa que guardan las instituciones, ¿podríamos construir uno que nadie controle?

Parte VI

Hacia dónde va el dinero

Hasta aquí: tu salario es una promesa medida en el tiempo, guardada por instituciones que no elegiste. ¿Quién guardará esa promesa mañana?

  1. ¿Podemos confiar en el código?
  2. Dinero privado o dinero público: ¿quién llevará el registro digital?
  3. ¿Y si el grupo llevara su propio registro?

¿Podemos confiar en el código?

  • Memoria
  • Poder
  • Valor

El 31 de octubre de 2008, seis semanas después de la quiebra de Lehman Brothers, alguien que usaba el nombre de Satoshi Nakamoto publicó un documento titulado «Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System». Su resumen nombraba el problema que pretendía resolver: pagos digitales sin «un tercero de confianza». El primer bloque de la cadena de bloques de Bitcoin, minado el 3 de enero de 2009, lleva un titular de periódico: «The Times 03/Jan/2009 Chancellor on brink of second bailout for banks.»

Bitcoin tuvo precursores: el dinero digital de David Chaum en la década de 1980, Hashcash de Adam Back en 1997, b-money de Wei Dai en 1998, las pruebas de trabajo reutilizables de Hal Finney en 2004. Lo que Bitcoin añadió fue una forma de que desconocidos se pusieran de acuerdo sobre un único registro sin que nadie estuviera a cargo de él.

Leído a la luz de la historia de este ensayo, Bitcoin es un intento de reconstruir en software cada promesa del dinero, y cada lente se aplica.

  • Memoria. El registro es público, está copiado en miles de equipos y cualquiera que ejecute el software puede verificarlo: el pueblo de Yap, a la escala de internet.
  • Poder. Nadie decide cuántas monedas existen. HalvingCada 210.000 bloques, unos cuatro años, la cantidad de bitcoin nuevos por bloque se reduce a la mitad. aproximadamente cada cuatro años, la última vez en abril de 2024, hacia un tope de 21 millones. A 13 de septiembre de 2026, se había minado alrededor del 95,6 % de todos los bitcoin que existirán.
  • Valor. La escasez la impone el código, y no una mina, un rey o un banco central; y emitir monedas nuevas vuelve a costar energía real, como costaba extraer oro.

95,6 %de todos los bitcoin que existirán ya se había minado el 13 de septiembre de 2026.

Los primeros tiempos tuvieron su propia leyenda. El 22 de mayo de 2010, un programador llamado Laszlo Hanyecz pagó 10.000 bitcoin por dos pizzas. A precios de septiembre de 2026, eso eran unos 770 millones de dólares.

Los límites son igual de reales, y recaen sobre la tensión del capítulo 6. Como depósito de valor, Bitcoin ha atraído dinero serio: los ETF de Bitcoin al contado se aprobaron en Estados Unidos en enero de 2024, y en marzo de 2025 Estados Unidos creó una Reserva Estratégica de Bitcoin con monedas decomisadas que «no se venderán». Como medio de intercambio, las pruebas son escasas. Cuando El Salvador dio curso legal a Bitcoin en 2021, un estudio publicado por el National Bureau of Economic Research constató que solo el 4,9 % de las ventas de las empresas se pagaban con él; en 2025, en el marco de un programa del FMI, aceptarlo pasó a ser voluntario. Como unidad de cuenta, su precio es volátil: alcanzó un récord de unos 126.000 dólares en octubre de 2025, cayó a más o menos la mitad en el verano de 2026 y cotizaba cerca de 78.000 dólares en septiembre. La gente atesora lo que espera que suba y gasta lo que espera que baje, lo que convierte a un activo al alza en una mala moneda para el día a día.

Hay otras dos tensiones que merecen mención. La confianza tiene la costumbre de volver por la puerta de atrás: muchos poseedores tienen hoy Bitcoin a través de fondos, plataformas de intercambio y empresas que guardan las claves por ellos. Y la red funciona con electricidad, alrededor del 0,5 % de la electricidad mundial según un informe de Cambridge de 2025, de la que algo más de la mitad procede de fuentes renovables y nucleares entre los mineros encuestados. Esa cuestión energética, y lo que significa para los países que convierten su excedente eléctrico en un activo transferible a escala mundial, merece un artículo propio.

Algunos críticos del Banco Central Europeo han sostenido que Bitcoin ha fracasado como moneda. Sus partidarios responden que siempre se pensó ante todo como dinero sólido, y que diecisiete años de funcionamiento demuestran algo que ningún banco central puede ofrecer: reglas que nadie puede cambiar por su cuenta. Ambas cosas pueden ser ciertas. Bitcoin ha demostrado que un dinero puede existir sin un emisor de confianza. Aún no ha demostrado que ese dinero pueda ser el que la gente usa a diario.

Para ir más lejos · 3 min¿Está Bitcoin respaldado por energía?Lo que hace la prueba de trabajo, y lo que noDesplegarPlegar

Para añadir un bloque y cobrar bitcoin nuevos, los mineros deben demostrar que han realizado una enorme cantidad de cálculo, pagada sobre todo con electricidad. Satoshi Nakamoto lo comparó con los mineros de oro que «gastan recursos para añadir oro a la circulación».

Más energía no significa más bitcoin. Cada 2.016 bloques, la red ajusta la dificultad para que los bloques sigan llegando más o menos cada diez minutos. La potencia de cálculo adicional compra una parte mayor de las monedas nuevas, no más monedas: en unas dos semanas la dificultad sube y el flujo vuelve al ritmo previsto.

La energía tampoco fija el precio. La mayoría de los estudios sobre la cuestión, como el de Kristoufek (2020), constatan que los costes de la minería se ajustan al precio del bitcoin y no al revés: cuando el precio sube, los mineros gastan más para competir por la recompensa.

Así que la afirmación precisa es más limitada. Tras siglos de dinero que casi no cuesta nada crear, Bitcoin hace que la emisión de dinero nuevo sea costosa, como lo fue en su día la del oro. Sus partidarios, siguiendo a Nick Szabo, ven en ese «coste infalsificable» lo que hace creíble el registro. Sus críticos, entre ellos el economista Eric Budish, ven una factura de seguridad que tiene que seguir creciendo con el valor que protege.

Queda una pregunta abierta: a medida que se reduce la emisión, las comisiones tendrán que pagar la seguridad. A finales de agosto de 2026, las comisiones suponían menos del 1 % de los ingresos de los mineros.

Fuentes: libro blanco de Bitcoin (2008); Bitcoin Core; Ladislav Kristoufek (2020); Nick Szabo (2002); Eric Budish (2025); Luxor Hashrate Index.

En resumen

Bitcoin sustituye a un custodio de confianza por un registro público y unas reglas fijas. Funciona mucho mejor como algo que guardar que como algo que gastar.

A continuaciónBitcoin elimina al emisor. Otras formas de dinero digital hacen lo contrario.

Dinero privado o dinero público: ¿quién llevará el registro digital?

  • Poder
  • Valor

Mientras Bitcoin pone a prueba un dinero sin emisor, otras dos formas de dinero digital ponen a prueba lo contrario: un dinero con un emisor muy claro.

Las stablecoins son tokens que prometen ser canjeables uno a uno por una moneda nacional, normalmente el dólar, respaldados por reservas que custodia un emisor privado. A finales de junio de 2026 circulaban unos 73.000 millones de dólares en USDC y alrededor de 185.000 millones en USDT de Tether. Es dinero privado, y los banqueros centrales han notado el eco. El Banco de Pagos Internacionales escribió en 2025 que las stablecoins están «etiquetadas con el nombre del emisor, de forma muy parecida a los billetes privados que circulaban en la era de la banca libre del siglo XIX». Estados Unidos respondió con la GENIUS Act, firmada el 18 de julio de 2025 y aplicable a más tardar en enero de 2027: los emisores deberán mantener al menos un dólar de reservas seguras y líquidas por cada dólar emitido, publicar informes mensuales, y no podrán prestar las reservas ni pagar intereses a los poseedores. Leídas a la luz del capítulo 10, esas normas son la era de la banca libre y los escándalos de préstamos a partes vinculadas, convertidos en ley.

Las monedas digitales de banco central pondrían el dinero del Estado directamente en monederos digitales. Según el seguimiento del Atlantic Council, 146 países y uniones monetarias estudiaban una en mayo de 2026, pero solo tres, Bahamas, Jamaica y Nigeria, la habían lanzado por completo. El e-CNY de China es el mayor piloto. El Parlamento Europeo votó en julio de 2026 abrir negociaciones sobre un euro digital. Estados Unidos fue en la dirección contraria: una orden ejecutiva de enero de 2025 prohibió a las agencias federales crear uno. El debate gira en torno a la pregunta más antigua de este ensayo. Un registro llevado por el Estado puede ser seguro y universal. También puede ser vigilado y, en principio, programado para decidir en qué se puede gastar el dinero.

En aras de la transparencia: Spliz, que publica este blog, permite a los grupos saldar gastos compartidos en USDC, una stablecoin. Tenlo en cuenta al valorar este capítulo.

En resumen

El dinero digital se divide en tres caminos: sin emisor (Bitcoin), emisores privados sujetos a estrictas normas de reservas (stablecoins) y Estados (monedas digitales de banco central). Cada uno responde de forma distinta a la pregunta «¿quién lleva el registro?».

A continuaciónEl código, las empresas y los Estados llevan registros por nosotros. ¿Y las personas que de verdad gastan juntas?

¿Y si el grupo llevara su propio registro?

  • Memoria
  • Alcance

Si miras atrás a lo largo de esta historia, aparece un patrón. El dinero se ha organizado en torno a dos escalas. En un extremo, el individuo que tiene una moneda, un billete o una cuenta. En el otro, la institución que lleva el registro: el templo, el rey, el Tesoro, el banco central, el banco comercial, y ahora el protocolo.

Entre ambos está la escala en la que de verdad se vive y se paga buena parte de la vida: el hogar, los compañeros de vivienda, los amigos de viaje, los colegas que organizan una despedida, la familia que ayuda a uno de los suyos a pasar un año difícil. El dinero rara vez se ha diseñado para ellos. Improvisan.

Llevan muchísimo tiempo improvisando. Las ROSCAEn cada reunión, los miembros aportan una suma fija a un fondo común; cada miembro recibe el fondo entero una vez, por turnos., en las que los miembros aportan una cantidad fija a un fondo común y cada uno se lleva el fondo entero por turnos, aparecen en todo el mundo con muchos nombres: tontinas en África occidental, susu en Ghana, tandas en México, hui en China, stokvels en Sudáfrica, ekub en Etiopía, chits en la India. El Banco Mundial las describió en su Informe sobre el Desarrollo Mundial de 1989. La mayoría funcionan sin banco ni Estado, sobre el mismo cimiento que las piedras de Yap: un grupo que recuerda.

La socióloga Viviana Zelizer mostró en The Social Meaning of Money (1994) que la gente trata el dinero de forma social, aunque legalmente un dólar sea intercambiable por cualquier otro. Lo «etiquetamos» según la relación y el propósito: un cheque de cumpleaños no es para el supermercado, el sobre de las vacaciones no es el alquiler. Un dólar nunca es solo un dólar. Le asignamos personas y reglas, y luego guardamos esas reglas en la cabeza porque la mayoría de las cuentas no tienen dónde ponerlas. Las cuentas conjuntas y las colectas en línea ayudan, pero una cuenta conjunta suele permitir que cada titular lo retire todo, y una colecta suele acabar en la cuenta de una sola persona.

Hay otro hecho que debe figurar en cualquier versión honesta de este argumento. En Estados Unidos, antes de la Equal Credit Opportunity Act de octubre de 1974, una mujer casada a menudo no podía obtener crédito a su propio nombre. Para muchas personas, la cuenta individual fue una libertad duramente conquistada. Lo que venga después no debe suponer volver a un dinero controlado por el cabeza de familia. Un grupo nunca debería borrar a las personas que lo forman.

Entonces, ¿qué necesitaría un dinero diseñado para un grupo? La historia de este ensayo sugiere tres respuestas.

  • Social. Un grupo puede tener dinero en común en torno a un propósito compartido, y todos los miembros ven el mismo registro. Es una de las formas de dinero más antiguas que conocemos, del pueblo de Yap a la tanda.
  • Soberano. Las personas que aportan conservan el control en conjunto, y ningún custodio puede mover el dinero por su cuenta. El capítulo 10 es la razón: allí donde quien custodia el dinero también puede prestárselo a sí mismo, algunos custodios acaban haciéndolo.
  • Programable. El grupo elige reglas que el dinero sigue, visibles antes de que nadie aporte nada. El capítulo 9 es la razón: incluso el dinero atado al oro solo era tan fiable como unas reglas que quien custodiaba la bóveda podía reescribir.

Imagina a doce compañeros de trabajo que ponen 20 dólares cada uno en un fondo común para una despedida, 240 dólares para un regalo y una ronda de bebidas, y todos ven lo que entró y lo que se gastó. O a cinco amigos que ponen 300 dólares cada uno en un fondo para un viaje, 1.500 dólares en total, gastados dentro de los límites que acordaron, y lo que sobra vuelve a cada uno al final. Nada de esto elimina la necesidad de confianza entre las personas. Los amigos siguen enfadándose, y los grupos todavía pueden elegir malas reglas. Lo que pueden hacer las herramientas adecuadas es volver visible la promesa, y garantizar que el dinero cumpla la promesa que el grupo hizo de verdad.

En resumen

Entre el individuo y la institución está el grupo, la escala a la que menos ha servido el dinero. Un registro de grupo compartido, controlado en conjunto y regido por reglas visibles cerraría un círculo muy antiguo.

A continuaciónLo que nos devuelve a la piedra del fondo del mar.

Epílogo. ¿Quién guarda hoy la memoria?

Las piedras de David O’Keefe eran más grandes, más lisas y más fáciles de conseguir que las tradicionales. Valían menos, porque ningún jefe las había autorizado y no tenían historia.

La piedra del fondo del mar valía algo, porque un pueblo la recordaba en común.

Eso es lo que el dinero ha sido siempre: una promesa que un grupo acepta recordar. A lo largo de cinco mil años, los seres humanos han confiado esa memoria a una serie de custodios, el escriba, el rey, la bóveda, el banco, el Estado, el código, y han aprendido, a menudo a su costa, qué protege cada uno y cuánto cuesta cada uno.

3300 A. C.Temploel escriballeva la cuentala memoriaacaba en la aldeaANTIGÜEDADObjeto rarodifícilde producirbarcos yherramientas650 A. C.Soberanoun sellolo garantizaimpresióny recorte1717Ancla de orouna regla ataal emisorla bóvedacambia la reglaHOYBanco, Estadocrédito conaval del Estadoautopréstamos,pánicos2009Códigocualquierapuede verificarvolatilidad,vuelven custodios¿DESPUÉS?El grupotodos venel mismo registrouna preguntaabiertaSE CONFIABA PORQUELO QUE LO ROMPIÓ
El hilo del ensayo en una imagen. Cada época inventa un guardián del registro monetario, y cada guardián acaba revelando dónde puede romperse su confianza.

La pregunta nunca ha desaparecido, y conviene hacerla cada vez que aparece una nueva forma de dinero: ¿quién guarda la memoria, y por qué deberíamos creerle?

Fuentes

Menos cálculos. Más buenos momentos.